HISTORIA DEL CUERPO DE BOMBEROS DE CHILLAN
 
ACTA DE FUNDACION 25 DE JUNIO DE 1880
 
"En Chillán, a veinticinco de Junio de mil ochocientos ochenta, los que suscriben acuerdan fundar en esta ciudad un Cuerpo de Bomberos: al efecto, nombran una comisión compuesta de los señores Pedro J. Solar, Eulogio Cortinez, Juan de Dios Rivera, Juan J. Ayala, Benjamín Goldenberg y Salustio Beeche, con el objeto que recolecten fondos, organicen el Cuerpo, determinen el número de compañías que debe constar y hagan las diligencias necesarias a su fundación". 
"Esta comisión tendrá la facultad de reintegrarse con cualquier persona del pueblo en caso de renuncia de alguno de ellos". 
"Para constancia se firmó la presente acta y la firmaron: 
Juan de Dios Nova, Nicolás Alamos, Eulogio Cortínez, Ladislao Munita G., Cirilo Gatica, Amaro Pérez, Juan Nascimento, Manuel Matus, Garlos Castellón, Carlos Alamos, Ignacio Brunet, Alejandro Arias, Matías Alarcón, Teodoro López, Camilo Munita, Urbano Bustos, Salustio Beeclie, Plácido Santapau,  José M. Cabezas,  Benjamín Goldenberg, Adrián Santapau,  Carlos Goldenberg,  Mauricio Herrera, Germán Gabler, José Miguel Martin, Juan José Ayala, Leoncio Martin". 
 
¿Que caracteriza a un Cuerpo y a los Bomberos?
 
La formación de hombres rectos en su actuar, con acentuada vocación de servicio, valerosos, prudentes, dignos, capaces y eficientemente preparados, son tareas que de una u otra forma encaran todos los Cuerpos de Bomberos Voluntarios de la República. Los valores en que se basan y se funden estos principios radican, entre otros, en la disciplina, los ejemplos y la tradición. Es por ello que en esta web, parte de su contenido está preferentemente dedicado a honrar y destacar a hombres que han servido en el pasado, con esos descabales atributos, a nuestra Institución y a otros, los actuales, que tratando de emularlos, se esfuerzan por servir al Cuerpo con la misma dignidad y entrega que sus antecesores. 
Los premios por la constancia, el cumplimiento fiel del deber asumido y la abnegación en la entrega, se llevan y se lucen orgullosamente expuestos, pero, están, mucho más que eso, profunda y sinceramente grabados en la propia conciencia. 
Parte de la labor encarada por esta publicación ha sido, y será, realzar estas apreciaciones éticas, entregándolas a las actuales generaciones como un legado que a su vez les corresponderá traspasar, en el momento oportuno, a los futuros voluntarios, sucesores como nosotros ahora, de tan preciado y glorioso pasado.