Mucho Ruido y Pocas Nueces:

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¿Habéis estado alguna vez enamorados? Esto que podría parecer una forma sentimental de empezar un comentario sobre la película de Branagh, siguiendo quizás con "Entonces Mucho Ruido y Pocas Nueces es la película hecha para vosotros, que os hará reír y llorar, y sobre todo sentir" o algo por el estilo, tiene una intención más oscura que la que puede parecer a primera vista. Dejadme seguir pues: ¿Habéis estado alguna vez enamorados? ¿Os habéis enamorado de alguien a primera vista, quizás en clase? Y mientras estuvisteis enamorados de esa persona, ¿no os parecía alguien realmente fascinante? ¿No os gustaba su rostro, no se sabe por qué extraña razón porque no había nada de peculiar en el, pero os parecía el más hermoso del mundo? Mientras estabais felices con esa persona, ¿no os parecía que no tenía absolutamente nada malo o, que en todo caso, sus ínfimos defectos quedaban totalmente anulados por sus enormes virtudes? ¿No os parecía que amaríais por siempre a esa persona? Y pasa el tiempo, despacio y fugaz, así es el tiempo, y entonces, por lo que sea, el amor se rompe. Sea por un engaño, sea por un golpe, sea por que sí, sin ningún motivo. ¿Y qué pasa entonces, cuando tras los primeros momentos de incertidumbre y zozobra todo se ha roto y te percatas de que nada volverá a ser como antes, de que ya no volveréis a estar juntos nunca más? Te encuentras a esa misma persona seis meses después y os saludáis como amigos. Ya no sientes nada por ella, o al menos nada especial. Y entonces la miras a la cara y te sorprendes, porque ese rostro que os maravillaba ahora os parece simplón. Y empiezas a ver sólo los defectos, y apenas recuerdas las virtudes. Y se olvidan los momentos felices, que fueron los más, y uno se empieza a acordar de los aislados, de los infelices, y empieza a pensar que las cosas fueron así, infelices.... La gente vive en el presente, olvida fácilmente el pasado, y esto es un error. No es cuestión de querer revivir el pasado, es cuestión de respeto por nuestro propio pasado. Para los perdedores, es lo único que les queda. Se podría decir que cuando el amor desaparece, se cae la venda de nuestros ojos que nos había hecho idealizar a la persona querida. No estoy de acuerdo. Se quita esa venda, sí, pero aparece otra, igual o más de mentirosa. Si antes sólo veíamos las virtudes, ahora sólo vemos los defectos. Y lo que es peor, esos defectos nos hacen pensar que las virtudes no existieron, y olvidamos el pasado y lo cambiamos a nuestro antojo.

Foto autografiada de Emma Thompson ¿Y a que viene tanto rollo pseudofilosófico? Pues bien, me llamo Eileen Joyce, y yo estuve enamorada de Mucho Ruido y Pocas Nueces. La vi en una mala época, y salí extrañamente contenta del cine, contagiada por la felicidad y la vida que irradiaba la película. Al día siguiente volví a ir a verla. Y tres veces más en menos de un mes. Si me sentía deprimida, iba a verla al cine, y siempre me ofreció el mismo bálsamo curativo. Sus virtudes eran muchas más que sus defectos, que apenas intuía pero que carecían de importancia. En mi cuarto hay un poster de la película, y por supuesto la tengo comprada en vídeo. Alguna vez más la he visto, y aunque empezaba a disgustarme algunas poquísimas escenas, la peli me seguía encantando pese a ello. Hace unos meses la volvía a ver, con una amiga que había venido a visitarme, y descubrí que el amor había desaparecido. Sus defectos me parecían ahora imperdonables. Pese a que ciertas escenas siguen pareciéndome tremendas, otras me dan vergüenza y quiero que pasen cuanto antes, y eso es lo peor que le puede pasar a una película, que te avergüence. Pero tengo demasiado respeto por el pasado. La película, representando el pasado, es inalterable, no es ella la que ha cambiado para mejor o para peor, soy yo y las circunstancias las que hemos cambiado. Soy consciente de que si hubiera analizado esta película hace un año, se habría llevado un notable muy alto, cuando ahora no le daría más que un aprobado o, a lo más, un bien rapado. Así que sed conscientes vosotros también de ello. ;)

Kenneth Branagh, director y actor procedente de Irlanda del Norte, se ha hecho sobre todo conocido en el mundo del cine por sus brillantes adaptaciones de William Shakespeare. Actor de sólida formación teatral, debutó en el mundo del cine con una espléndida adaptación de la obra de Shakespeare Enrique V (1989) que el mismo protagonizaba, acompañado de Derek Jacobi, Christian Bale y Emma Thompson, compañera habitual de Branagh en sus primeras películas y también en la televisión, y con la que estuvo casado hasta que diferencias irreconciliables les separaran. Enrique V tiene un gran mérito, más importante de lo que pueda parecer a primera vista, y es que es una película que a Gonza y a mí nos encanta. Y eso es raro. Adaptación fiel de la obra, contaba entre sus mayores virtudes con el hecho de que combina a la perfección teatro con cine, de tal forma que no tiene ese inmovilismo que suele echar a perder a las adaptaciones teatrales al cine. Aunque conozco a mucha gente que se duerme con ella, es una película con una gran fuerza visual, unas magníficas escenas de batallas y, y..., vaya, que me gusta mucho, aunque no acabo de entender por qué le gusta también a Gonza, porque lo cierto es que algunas escenas son áridas y un tanto lentas, pero oye, para una vez que coincidimos en esto del cine... ;)

Claudio llorando como una madalena El éxito especialmente de crítica que tuvo esta su primera película, acabó convirtiendo a Kenneth Branagh en el nuevo enfant terrible del cine británico, y le llovieron las comparaciones siempre odiosas con Laurence Olivier y, sobre todo, Orson Welles. También le abrieron las puertas de Hollywood para su segunda película, Morir Todavía (1991) que reunía nuevamente a Kenneth, Emma Thompson y Derek Jacobi, y que tenía fuertes resonancias del cine de Alfred Hitchcock. Aunque no mucha gente tiene claro si la película iba en serio o no, si era una comedia o incluso una parodia, lo cierto es que fue hundida por la crítica norteamericana y siempre se la ha considerado como un tropezón. Yo sin embargo diría que es una película bien rodada con un magnífico uso del blanco y negro, un argumento retorcido en el que una amnésica Emma Thompson sueña con su muerte en otra época, dobles papeles por lo tanto para Kenneth Branagh y Emma Thompson, y un extraño sentido del humor. No es una gran película, pero tiene su gracia, la verdad. El caso es que Kenneth Branagh salió un tanto escaldado de su aventura americana, y para resarcirse vuelve al Reino Unido y hace una película en principio mucho más pequeña y entre amiguetes titulada Los Amigos de Peter, que tuvo una aceptación mucho mayor, tanto de público como de crítica. La historia no era nueva: Unos amigos de un grupo, eeeer, de variedades, que se reúnen varios años después en casa del tal Peter, interpretado por Stephen Fry. Por supuesto, entre esos amigos están Kenneth Branagh y Emma Thompson, aunque esta vez no hacen de pareja. Y por supuesto, pasa de todo y saldrán a relucir las diferencias entre ellos, las rencillas, el fracaso de sus vidas... aunque todo en clave de comedia, que conste. En 1993, Kenneth vuelve a trasladar a Shakespeare a las pantallas con Mucho Ruido y Pocas Nueces , que es la película que estamos comentando aquí, por si alguien ya lo ha olvidado. Y no le culpo ;).

Claudio y Hero. Hoy acaramelados, mañana te mato Una nueva incursión en los EEUU se salda con un nuevo fracaso: El Frankenstein de Kenneth Branagh peca de exhibicionista y narcisista. Mientras Robert de Niro está francamente bien en el papel de un atípico monstruo de Frankenstein, Kenneth Branagh está un tanto ido, como contagiado por la misma enfermedad que consume a Mike Oldfield, y resulta un tanto exagerado en algunos momentos (y brillante en otros), e innecesariamente exagerado en la dirección, con continuos movimientos de cámara circulares que no venían a cuento. Emma Thompson ya no aparecía en esta película, preludio de su divorcio artístico y personal con Kenneth Branagh, siendo sustituida por Helena Bonham Carter (que acabaría como pareja de Kenneth Branagh... hasta que se separaron también), actriz por la que siento una extraña simpatía pero que no estaba hecha para este personaje. El resultado final de la película es insatisfactorio, resultando una extraña mezcla de la inmortal obra de Mary Shelley con el verbo shakesperiano en plan filosófico. Personalmente, pienso que el problema mayor de la película, aparte de una dirección demasiado pasada de rosca, es que le falta metraje. Algunas escenas parecen estar montadas apresuradamente y se encadenan de forma harto lineal. Aunque la película era larga, pienso que le faltan unos 15 minutos más y una mayor tranquilidad a la hora de contar las cosas. Como ya pasara con su otra aventura americana, Kenneth vuelve al Reino Unido para hacer una película pequeña y sencilla, y vuelve a su vez a Shakespeare, que es lo que más éxito le ha reportado, y así nace En lo más Crudo del Crudo Invierno, una película de corte menor, rodada en blanco y negro, con actores poco conocidos y en la que por primera vez no aparece él mismo (seguramente dolido con los comentarios de narcisismo y egocentrismo que tuvo por su personaje en Frankestein). Trata sobre un hombre que intenta poner en marcha la representación de un "Hamlet" sin apenas presupuesto, y su relación con los actores, los ensayos, etc. Tratada en forma de comedia, lo cierto es que, eeeer, no me gusta nada. Me parece una mala copia de The Commitments de Alan Parker, tiene un final moralista en el que todos los problemas personales de cada actor quedan resueltos, y no le veo ninguna virtud reseñable, la verdad. Sin embargo, antes de que pudiera empezar a pensar cosas malas del amigo Branagh, este se sacó de la manga una espectacular visión-versión del Hamlet de Shakespeare, nuevamente rodeado de actores conocidísimos como él mismo (Hamlet, por supuesto), Kate Winslet (haciendo de Ofelia), Julie Christie, Jack Lemmon, Derek Jacobi, Billy Crystal, Gerard Depardieu, Charlton Heston... y lo cierto es que me quedé reconciliada con Kenneth Branagh. Su última película hasta la fecha como director (porque como actor ha tenido papeles importantes - la mitad de las veces como protagonista - en películas tan variadas como Othello, The Gingerbread Man, Celebrity , The Proposition , The Theory of Flight o Wild Wild West) es otra adaptación de Shakespeare, Trabajos de Amor Perdido, una actualización anacrónica de la comedia de Shakespeare al musical hollywoodense, que ha sido recibida con disparidad de opiniones, y de la que me privo de opinar porque no la he visto; y reconozco que tampoco tengo mucho interés. Sólo acepto que la gente se ponga a cantar de repente si esa gente son los Monty Python.

Se descubre por fin el engaño Volviendo al film que nos ocupa, esta vez ya de una forma más objetiva, Mucho Ruido y Pocas Nueces es una fiel adaptación, con algunas particularidades, de la obra homónima de William Shakespeare. Aunque no esté precisamente entre las obras más conocidas del ilustre dramaturgo, lo cierto es que esta comedia romántica lo tiene casi todo a favor para triunfar. Su espíritu jovial y alegre está muy bien captado en la película de Branagh, conteniendo equívocos, diálogos ingeniosos y todo lo que se puede esperar de una comedia. La particularidad de esta obra es sin embargo que a mitad de película la sonrisa se hiela al ver su transformación de comedia ligera a drama/tragedia, con algunas escenas realmente conmovedoras. Resumir la historia en unas pocas palabras puede resultar tarea ardua, especialmente porque lo más importante no es la historia de por sí, sino el verbo. A riesgo de resultar simplista, la versión que Branagh hace de la obra de Shakespeare no ocurre en la misma época que la original, aunque es un hecho que no reviste la menor importancia y se queda casi en anécdota. Habla de la vuelta de los guerreros/caballeros a una villa palaciega en la región de la Toscana italina tras la última campaña. Se van a quedar un tiempo descansando y esto va a ser una excusa para pasar del drama histórico de un Henry V (que habla de la batalla) a la comedia romántica de Mucho Ruido y Pocas Nueces (que habla de después de la batalla). En todo caso, los ingredientes principales de esta historia quedan distribuidos en torno a las relaciones amorosas, concretamente a una doble relación: la de Hero (Sí, es una chica) y Claudio, relación al fin y al cabo de conveniencia, aunque ambos estén contentos y felices con ello, que es la que va a llevar a la tragedia, y la relación entre Beatrice y Benedick, donde el amor y el odio se juntan, pero que es la verdadera relación de amor romántico de la película. Una buena parte de la película se la llevan los ingeniosos diálogos y monólogos entre Benedick y Beatrice, y la posterior treta que sus amigos usan para hacerles creer que el otro se consume de amor por él/ella, lo que hará que se desdigan y acaben queriéndose. La cosa es que la comedia y la alegría quedan rotas en Messina cuando Don John (no, no es Don Johnson), hermano bastardo de Don Pedro y mala persona en general, engaña a todo el mundo haciendo creer a todos que Hero es una disoluta. Claudio le cree, y el mismo día de la boda le hace una escena de las que nunca se olvidan. Para recuperar el bueno y calumniado nombre de Hero, hacen creer a todo el mundo que Hero ha muerto, y la misma Beatrice (prima de Hero) le dice a Benedick que, si la quiere, mate a Claudio por lo que ha hecho. Y ya no cuento más. ;)

Lo cierto es que Claudio no merece el perdón después de lo que ha hecho... Vayamos directamente a lo bueno y a lo malo. Pese a que mi opinión sobre esta película ha bajado considerablemente, aún soy capaz de ver sus importantes puntos positivos. Tanto la dirección como la actuación tienen sus virtudes y sus defectos. Branagh hace una película colorista y jovial, bien dirigida y con unas cuantas escenas sobresalientes. Me gusta especialmente el comienzo de la misma, con Emma Thompson recitando sin que la veamos una canción que volverá a aparecer en la película dos veces más. Brillantes son todas las escenas en las que aparecen Benedick y Beatrice, o cuando estos hablan para sí mismos, especialmente en las escenas en las que son engañados por sus amigos haciéndoles creer que el otro se muere de amor por ellos (esa inolvidable escena de la silla), o cuando Benedick piensa cómo debería ser la mujer ideal. Igual o mejor, en un tono muy distinto, resulta la escena de la boda en la que Hero es ultrajada de forma cruel y premeditada por Claudio, y se me ponen aún los pelos de punta cuando Leonato, el padre de Hero, viendo la terrible deshonra, golpea y arrastra a su hija para caer posteriormente de rodillas pidiendo un cuchillo para acabar con su vida. Sin embargo, también hay otras escenas que desmerecen las que he comentado hasta el momento. Lo primero, algunas escenas no están bien cortadas y dan impresión de un mal montaje, cosa inaudita en un director ya experimentado como Branagh. Pero esto carecería de importancia sino fuera porque hay escenas realmente flojas. En primer lugar, cada vez que aparece Dogberry y sus ineptos acompañantes, me dan ganas de mirar a otro sitio y siento unas ganas tremendas de que la escena acabe cuanto antes porque perjudican de manera seria a la película. Cierto que estas escenas aparecen también en la obra de teatro, pero aquí están tan exageradas, tan fuera de tono que restan verosimilitud a lo que nos están contando, parece como si otra película irrumpiera de pronto en la que estamos viendo. Lo que me hace pensar que mejor que pasemos directamente a los actores. Kenneth Branagh buscó un reparto internacional separado en dos bandos: ingleses y americanos. Sea porque, como dice Branagh, tenía ganas de que hubiera distintos estilos y voces y blah blah blah, sea por razones estrictamente comerciales, la cosa es que no puedo dejar de pensar que se equivocó de forma rotunda. Y no es por racismo, pero es que resulta que los actores ingleses (todos los que participan en esta película han hecho mucho teatro) lo hacen realmente bien, mientras que los americanos parecen estar fuera de la película (tampoco es que sea su culpa. Todo se debe a un, me temo, mal casting). Kenneth Branagh y Emma Thompson, en su última película juntos, bordan los papeles de Benedick y Beatrice. La novel Kate Beckinsale está muy bien como Hero, mientras que su pareja Robert Sean Leonard cumple aunque resulta un tanto rígido. Extraordinario también está Richard Briers como Leonato, y todos los personajes secundarios cumplen a un buen nivel. Los problemas llegan con los actores norteamericanos. Mientras que, como hemos dicho, Robert Sean Leonard cumple, y Denzel Washington también, no se puede decir lo mismo de Keanu Reeves y Michael Keaton. Denzel Washington está relativamente bien, pero cuenta con dos serios problemas. Uno es que, no se sabe bien por qué, se pasa toda la película poniendo una sonrisa, incluso sin venir a cuento, lo que me provoca cierta extrañeza. El segundo es que no se entiende en razón de qué, Kenneth Branagh elige a Denzel Washington en el papel de Don Pedro de Aragón, lo que puede resultar algo extraño para los españoles en particular (y para un público norteamericano que confirmará su idea de que España está en África). Keanu Reeves está francamente mal, aunque el papel de Don John no era precisamente para lucirse. Por suerte sale poco. Aunque la verdad, yo de Kenneth Branagh, y en favor de la película, hubiera cambiado alguna de las frases que Don John dice en la obra original, porque eso de ver al malo diciendo "Vamos a cometer maldades" ,o algo por el estilo, queda hoy por hoy algo demasiado distanciador y un tanto ridículo.

Kenneth Branagh y Emma Thompson ofrecen algunos de los mejores momentos de la película Pero si hay algo innombrable en esta película es el papel de Michael Keaton como Dogberry (Boraccio en el original shakespeariano), el jefe de la guardia, y el mayor responsable de mi desamor con esta película. Simplemente, no puedo soportar la vergüenza que me embarga cada vez que aparecen sus numerosas escenas, y no puedo esperar el momento en el que se vaya y se retorne a la historia principal. Vuelvo a decir que no creo que sea problema suyo sino del director que le dice que haga el papel de una forma determinada, pero es que el Dogberry de Michael Keaton pertenece a otra película, y no deja de ser un hijo bastardo de los Monty Python (lease Monty Python and the Holy Grail) y de su personaje en Beetlejuice. Terriblemente exagerado e histriónico, su lenguaje resulta incomprensible, incluso para mí. Lo que en el texto de Shakespeare son continuas e hilarantes equivocaciones lingüísticas, en la película quedan perdidas porque uno no es capaz ni de entender lo que dice. Y cuando se entiende, no se ve la gracia por ningún lado. Realmente mal, yo del amigo Kenneth (que estaba muy contento con el papel de Michael Keaton, que conste) volvía a montar la película obviando estas escenas. El argumento quedaría con agujeros, pero de verdad que los prefiero antes que pasar por el suplicio de volver a tener que ver estas escenas que, creedme, cuantas más veces las ves peor te parecen. La primera vez puede que ni me molestaran, pero es que ahora... Parafraseando más o menos a Hitchcock, el verdadero terror no surge de lo inesperado sino de lo que el publico sabe que va a pasar y no puede evitar, y eso es lo que yo siento, puro terror en cuanto Michael Keaton y su troupee aparecen en escena. ;)))

Supongo que podría seguir hablando largo rato de esta película, después de todo estuve enamorada de ella aunque ahora ya ese amor haya quedado olvidado. Ahora le veo importantes defectos que le hacen bajar enteros en la consideración final. Pero se que la amé, y eso no lo voy a olvidar. Ya no está entre mis películas favoritas, pero la respeto y espero que siempre podamos seguir siendo amigos. Por los viejos tiempos. ;) En cuanto a vosotros, los que no la hayáis visto todavía, os recomiendo que la veáis porque seguramente os gustará, menos o más. Sólo os recomiendo, por experiencia personal, que sea una aventura pasajera. Si os quedáis a vivir con ella, si dormís con ella cada noche, puede que empecéis a ver defectillos aquí y allá, puede que descubráis que la película de Branagh se echa a la cama con los calcetines puestos. Personalmente, diría que Mucho Ruido y Pocas Nueces es una película notable la primera vez que la ves, que desciende a suficiente-bien si se ve en más ocasiones y se profundiza un poco más. Quedáis avisados. ;))

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